Antonio Valencia más que Alberto Spencer…?

“Yo creo que, a esta altura, Toño Valencia ya ha superado a Spencer”, me dice un amigo ecuatoriano. Y apoya su afirmación básicamente en el hecho de que Antonio Valencia destaca en el Manchester United y que Alberto Spencer nunca llegó a jugar en Europa.

Agrega que ha protagonizado un Mundial y Alberto no. Que ha sido campeón de la Premier League… Pero la pregunta de si el actual volante ha superado al antiguo atacante está instalada en diversos foros y la mayoría se inclina a favor de Toño.

Siempre está retumbando la frase de que “no se pueden comparar épocas”. Sostenemos lo contrario, sí se pueden comparar. Sólo que hay que estar informado y haber visto mucho fútbol. En el caso de Valencia y Spencer lo que no se puede es trazar paralelos sobre un puesto, ya que uno es volante mixto y el otro era delantero de punta. Nada que ver.

Se pueden hacer mediciones respecto de sus trayectorias, de sus logros, y hasta cierto punto, pues Antonio aún no ha completado su carrera. Tiene mucho recorrido por delante y puede enhebrar más conquistas.

Es posible también hacer una ponderación de la jerarquía de uno y otro. En esta época el fútbol es más difícil que antes. Hay muchísima más presión y, sobre todo, mayor velocidad, dos elementos que quitan precisión a la acción. Son dos factores que juegan a favor de Antonio. Por una simple acumulación de experiencia y por transferencia de conocimientos, lo de hoy puede ser menos bonito que lo de antes, pero es más complicado. Y algo más: los arqueros de hace 40 años eran mucho menos que los actuales. Es el puesto en el que más se avanzó en el fútbol.

Valencia tiene grandes méritos. Haber llegado a un club tan prestigioso mundialmente como el United (por rendimiento, no por astucia de ningún empresario), haberse adaptado a un fútbol de alta exigencia como el inglés, ser titular indiscutido para el técnico más ganador de la historia (Álex Ferguson), disputar un Mundial luego obtener la clasificación en una Eliminatoria. Todos puntos altos. Pero es más que nada currículum. ¿Y el juego…? Valencia es un carrilero que juega pegado a la banda derecha y desde allí tira centros muy estimados para aprovechamiento de los delanteros. Es buen pasador de bola y en ocasiones, cuando la jugada lo lleva a cerrarse, prueba al arco en virtud de su buen disparo de derecha.

Spencer fue un goleador colosal. Triple campeón de América, bicampeón mundial de clubes, 7 veces campeón uruguayo y una ecuatoriano, máximo artillero histórico de la Libertadores con una cifra que posiblemente nunca se repita. Con un aditamento: marcando el o los goles que fueran necesarios para ser campeón. Dos a cero al Madrid, dos de Alberto; 1 a 0 a Palmeiras, Alberto; 4 a 2 a River, 2 suyos… Siempre así. Una máquina.

Y una pantera tipo Didier Drogba, con un juego aéreo devastador y piques electrizantes. Y era fuerte Spencer. Y era malo, como había que serlo en el área para sobrevivir y descollar en ese tiempo en que se marcaba menos pero se pegaba mucho más (dos tópicos que suelen confundirse y que no tienen nada que ver).

Spencer tiene la virtud del pionero. Hoy Ecuador está 20° en el Ránking Mundial de la FIFA. Cuando Alberto escribió su leyenda no había ránking, pero Ecuador podía haber estado 100°, 120°, quién sabe… Si no fue a un Mundial es porque Ecuador no podía. Cuando defendió a la Selección Uruguaya le hizo un gol a Inglaterra en Wembley, el primero de los charrúas en esa catedral.

Llegó solo y con un bolsito a Montevideo y se convirtió en un ídolo notable de un medio muy difícil. Cuando arribó a Peñarol, Uruguay venía de ser campeón del mundo en 1950 y cuarto en 1954. En 1966 Inglaterra se coronó campeón del mundo, pero ni ahíi pudo vencer a la celeste: empataron 0 a 0 en el debut mundialista y con la reina en el palco.

Había que ser muy hombre para brillar en ese medio ¡y jugando de delantero! Como ordenaba Washington Etchamendi a su zaguero derecho, “la primera es a la garganta”. Un fútbol tremendamente rudo. Pero Alberto fue titular desde el día que llegó hasta que se fue, once años después.

En los ’60, Peñarol era junto al Santos y el Real Madrid el equipo más fuerte del mundo. Y a ambos los tenía a maltraer. Y los goles eran de Spencer.

Valencia es una pieza importante de un colectivo de alta jerarquía como el Manchester United. Alberto era el estelar de un equipo formidable como fue aquel Peñarol. Y nunca olvidemos que lo más importante del fútbol es el gol, por eso el cañonero es por lo general el fichaje más caro y el jugador mejor pago. En eso también gana Spencer.

Cada quien tiene su idea. Visto desde afuera, la mayor virtud de Valencia son sus centros; Spencer fue un monstruo del gol. Es inalcanzable.

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