La ira que sentían los jugadores ecuatorianos y el cuerpo técnico al final del partido lo decía todo. Solo se esperaba el pitazo final para que estalle la fiesta por un triunfo histórico en el Monumental de Argentina.
Todo estaba listo para celebrar a lo grande por las calles de la fría ciudad de Buenos Aires y seguramente en todo el suelo ecuatoriano, pero el delantero Rodrigo Palacio se encargó de aguar la fiesta a diez segundos del final.
Es la primera vez que Ecuador empata en tierra argentina por las eliminatorias y es un resultado que le ayuda en su lucha por clasificar al Mundial. También forma parte de la historia, pero por la manera que se dio el 1-1 dejó un sabor agridulce en los hinchas ecuatorianos que llegaron a la cancha de River Plate.
Y también en los jugadores, que se fueron vertiendo lágrimas al mirar impotentes cómo se escapó el triunfo de sus manos. Por coincidencia, a los 25 años otro árbitro boliviano de apellido Ortubé extendió el partido hasta que Argentina empató, tal como sucedió en la Copa América de 1983.
Es verdad que los gauchos fueron los claros dominadores en todo el encuentro, pero también es cierto que el equipo dirigido por Sixto Vizuete fue muy ordenado y luchador en todas las líneas, al punto de borrar de la cancha a grandes jugadores a nivel mundial como Lionel Messi, Juan Román Riquelme, Julio Cruz y Sergio Agüero.
Y es que Ecuador no se salió de lo programado en el papel. Ya lo había dicho Vizuete con mucha anticipación: con una marca férrea tanto en la defensa como en la mitad de la cancha y con mucho corazón. Empezó a desesperar a un equipo argentino que recurría constantemente a los pases largos para sorprender.
Pero, no todo era color de rosa para los tricolores. Los principales problemas que tenían estaban en el sector izquierdo, por donde Isaac Mina tenía que esforzarse al máximo para tratar de contener las arremetidas de Javier Zanetti y de Sergio Agüero, quien se lanzó para ese costado buscando los espacios. Si Mina subía, Ayoví trataba de cubrirle las espaldas.
Omar de Jesús, en cambio, tenía que correr mucho para cortar los pases que ponían a sus espaldas. Juan Sebastián Verón trató en varias oportunidades de aprovechar la velocidad de Lionel Messi para desbordar.
Para la segunda mitad la propuesta fue la misma: esperar con mucho orden y paciencia el momento oportuno para dar el golpe. Y a los 68 minutos llegó. Tras una gran jugada colectiva entre los mediocampistas, el balón fue hacia Carlos Tenorio.
El “Demoledor” no la pudo rematar así que cedió atrás para que Patricio Urrutia, con mucha fuerza, saque un potente disparo que Roberto Abbondanzieri ni siquiera lo vio.
Tras esa anotación, inició la cuenta regresiva para ambos. Los locales desesperados por al menos empatar y los visitantes para llamar la atención del mundo. Pero, de la banca salió Rodrigo Palacio para salvar a los gauchos. Entró a los 86 minutos como uno de los últimos intentos que hizo Basile por rescatar un punto, y lo hizo en el último minuto adicional, con remate de derecha venció a José Cevallos.
>> TERMÓMETRO
en rojo
La actitud del árbitro boliviano René Ortubé, que no tuvo el mismo criterio para sancionar una falta similar, cuando esta fue cometida contra Guerrón por un jugador argentino en el área chica y que pudo ser penalti.
Lo bueno
La actitud de los jugadores ecuatorianos que cumplieron el esquema táctico enseñado y maniataron a los argentinos.
Lo MALo
La falta de concentración de la defensa nacional que a 30 segundos del final perdió la marca de Agüero y Palacios en la jugada del empate.
La FIGURa
La prodigación táctica de Antonio Valencia para acompañar a sus delanteros y cumplir en defensa fue excepcional. Manejó los tiempos de Ecuador en el mediocampo.