Escrito el 19-09-2007
Archivado como (Editorial, Futbol) Por Guayaquil

De las cosas importantes de la vida, el fútbol es lo menos importante.

En el “clásico del astillero”, el fútbol quedó en un segundo plano. Me importa un rábano si ganó Barcelona, si perdió, si Emelec ganó con gol de Perico de los Palotes o de Ladines, me da exactamente lo mismo. Si el árbitro fulano estuvo en una tarde lamentable o si el juez Vera estuvo bien…

Lo que importa es la injustificable muerte del menor Carlos Cedeño Véliz, que recibió el impacto de una bengala en el pecho y que perdió la vida en el trayecto del estadio Monumental a la clínica Kennedy, en la ciudad de Guayaquil.
¿Quién va a responder por ésta pérdida? ¿Cómo explicamos que en un partido de fútbol un inocente niño de once años de edad haya fallecido? No hay respuestas.

Arreglos florales, homenajes, condolencias, nada podrá reparar ésta pérdida, nada…

Hace mucho tiempo ya que los clásicos del astillero son partidos de alto riesgo, sin embargo nuestros dirigentes, es decir los encargados de organizar estos eventos, no toman precauciones. ¿Quién lanzó la bengala? ¿Quién permitió que ésta persona ingrese con ella al escenario deportivo? Nunca lo sabremos…

Quedará en la impunidad. Como muchas otras cosas en este país. Un país donde el fútbol no alcanza todavía los niveles de violencia de otros lugares, un país donde estamos esperando que estas desgracias ocurran para tomar decisiones.

Poco a poco nuestros estadios de fútbol se están convirtiendo en lugares inseguros, donde niños, mujeres y ancianos, se van quedando sin lugar.

El clásico porteño deberá en un futuro cercano ser tomado más en serio, las autoridades de Barcelona deberían ser enjuiciadas por el crimen, ya que ellos son los culpables directos de haber permitido que este anti-social ingrese con una bengala al lugar de los hechos. ¿Será así? lo dudo mucho…

Fuente: http://www.futbologico.com

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