Nunca ha jugado en la altura, pero asegura no temerle. El argentino Facundo Coria tendrá dos estrenos hoy ante El Nacional: Su debut con Emelec y jugar a 2.800 metros sobre el nivel del mar en la capital del país
Aunque su trayectoria futbolística no es larga, solo ha militado en el Vélez Sarsfield y el Arsenal de Sarandi, se muestra como un jugador seguro de enfrentar retos a sus 21 años.
El preparador físico del club, Gustavo Pauluc le atribuye a que posee unas condiciones físicas “bárbaras” y que está al nivel o mejor que sus compañeros, a pesar de que se integró a las prácticas con el conjunto azul el pasado 5 de enero.
Su buen estado físico se debe a que realizó la pretemporada con su ex club, el Arsenal, durante dos semanas, una en la playa y la segunda en la ciudad.
El gaucho espera no “ahogarse” en la altura y dar lo mejor de sí para poder sumar la primera victoria de su equipo, esta vez, de visitante.
“Hay que tomar precauciones de jugar en la altura porque es un lugar donde uno se agita mucho, trataré de tomar los recaudos necesarios para que no me pase eso de ahogarme y fundirme rápidamente. Trataré de hacer correr la pelota lo mayor posible”, manifestó Coria en la última práctica azul.
Seguidor de las obras del escritor hindú ‘Osho’ que estudia la conciencia humana y meditación, Coria dijo que esas enseñanzas las aplica en la vida y no en el campo.
Explicó que como el jugador siempre está expuesto a insultos o fama fugaz, no pueden perder la cabeza y por ello con los libros asegura llevar una vida equilibrada y en la cancha solo se limita a jugar.
“Ahora leo un libro sobre inteligencia, es muy bueno, nosotros como futbolistas que concentramos y estamos dedicados a este deporte no nos podemos dejar llevar de todo lo que vemos”, añadió el volante.
Recordó que desde que tiene uso de razón le gusta el fútbol. Nadie lo impulsó ni le aconsejó jugar el balompié.
Comenzó a practicarlo con sus amigos de infancia en el barrio llamado Aedo y su primer club se llamó Odesur.
Luego a los diez años ingresó a las inferiores de Vélez Sarsfiel en donde jugó durante un año y medio en el primer equipo argentino, y después fue cedido al Arsenal donde militó la temporada anterior.
El volante ofensivo contó que el fin de semana anterior observó varios partidos del Campeonato Nacional, entre ellos su rival de turno, el cuadro militar. Analizó que el fútbol ecuatoriano no es tan rápido como lo es en Argentina.
“Allá apenas recibes la pelota tienes dos o tres tipos encima, hay mucha presión en muchos lugares de la cancha, acá tenés un poco más de tiempo porque el clima es muy duro y no se puede hacer el mismo desgaste que hacés en Argentina”, aseguró.
El técnico Gabriel Perrone lo ubicó durante la semana de entrenamiento como volante por izquierda y en la otra punta al paraguayo Fabio Ramos.
El estratega gaucho enfatizó su trabajo en la definición que es el mayor problema que sufre su equipo millonario.
El conjunto eléctrico tenía previsto viajar hoy a las 08:45 a Quito para evitar los efectos de la altura. Los dos últimos días realizaron trabajos a puerta cerrada en el Polideportivo Los Samanes.