El fracaso de los dos equipos de Guayaquil, Barcelona y Emelec, tiene como principales responsables a sus dirigentes que, a mi criterio, no saben nada de fútbol y simplemente lo cogen como negocio y no como deporte sano y serio. En el caso de Barcelona, por no contratar futbolistas de buen nivel, entrenadores capaces y con mucho criterio y, principalmente, por no frenar la indisciplina que reinaba en el equipo.
Soy un barcelonista. Creo que ya es hora de hacer una lectura profunda de lo que sucede en Barcelona. Debemos dejar de esgrimir declaraciones mezcladas de impotencia cuando nos cuestionamos por qué El Nacional gana campeonatos, por qué Liga de Quito tiene éxitos deportivos, por qué Danny Vera hacía goles en El Nacional y no pudo hacerlos en Barcelona; por qué el Chino Gómez, Urrutia, Graziani dejaron Barcelona y fueron campeones con Liga de Quito.
Luego del estruendoso fracaso en el Campeonato Nacional 2007, en el que ni siquiera Barcelona llegó a la liguilla, valdría analizar que además del equipo, los grandes perdedores son sus hinchas que no tendrán otra alternativa más que la esperanza de que la nueva directiva tenga visión empresarial y vea a Barcelona como lo que es, un gran producto con envidiable demanda, por ende, con mucho potencial de venta; y se decida a recaudar fondos para tener en el año venidero un técnico a la altura y una plantilla de jugadores nacionales y extranjeros incuestionables, profesionales, como lo son Sessa y Delgado.