Las promesas de renovación y mejoras en el Astillero quedaron en palabras. Solo uno entraría a liguilla
Los 10 millones de dólares invertidos por la directiva de Barcelona para armar un equipo que clasifique a la Copa Sudamericana no fueron suficientes, al menos hasta el término de la primera etapa.
Desde diciembre, la actual directiva, presidida por Eduardo Maruri, Luis Noboa, vicepresidente; y Antonio Noboa, titular de la Comisión de Fútbol, empezó a armar la plantilla.
Luis Noboa dialogó con el ex seleccionador nacional Hernán Darío ‘Bolillo’ Gómez.
Más adelante, tanto Maruri como el ex gerente deportivo del club, Carlos Luis Morales, apuntaron a Éver Hugo Almeida como el entrenador que necesitaba Barcelona. Se arregló con el ex arquero de Olimpia por 40.000 dólares mensuales -con la venia de la Comisión de Fútbol- cuando aún era técnico de El Nacional.
Posteriormente, se anunció la contratación del argentino Rolando Zárate. Previo a su llegada, el ‘Roly’ militaba en River Plate, donde era suplente. El atacante firmó por tres años con un sueldo mensual de $ 60.000.
Previamente Morales había anunciado que el Roly no venía, Sin embargo, Toño Noboa desmintió aquello y el atacante firmó. En ese momento su hermano Luis, dijo enfáticamente “los únicos autorizados para hablar de las contrataciones somos Eduardo (Maruri), Toño o yo”.
Las contrataciones continuaron; 13 jugadores más llegaron al Ídolo, de ellos cuatro eran parte de El Nacional - Carlos Castro, Carlos Hidalgo, David Quiroz y Omar De Jesús- y dos en algún momento lo fueron- Cristian Lara y Jorge Guagua-. Todos ellos habían trabajado con Éver Hugo Almeida.
De los antes mencionados el mejor remunerado es Lara con $ 45.000 al mes. Aunque este Diario conoció que ninguno de los elementos contratados gana menos de $ 20.000.
El entrenador tuvo todo lo que pidió. Se fueron sumando jugadores como Iván Hurtado -$ 35.000 al mes-, Segundo Matamba, Fernando Hidalgo, Edmundo Zura, Pablo Palacios, entre otros; pero faltaba llenar el último cupo de los extranjeros.
Todo apuntaba a que la nueva contratación iba a ser un volante de creación, pero la necesidad cambió. Almeida no era de la idea de jugar con un enganche.
Se trajo al atacante argentino Marcos Mondaini- $ 35.000 al mes-, quizá utilizado como “trofeo de guerra”, mas aún cuando la directiva de su acérrimo rival no tuvo la capacidad económica para contratarlo.
Ya en el torneo, los resultados no se daban, pero sí la división dirigencial. Esta se originó cuando la Comisión de Fútbol empezó a gestionar la extensión del contrato del ‘Chelo’ Delgado hasta diciembre; Maruri se mostraba en contra. Limaron asperezas y la Comisión, encabezada por Toño, tomó el manejo total del equipo de fútbol.
Mes y medio después, Almeida hizo pública su renuncia por malos resultados. Poco después ‘Pestañita’ Morales siguió el mismo camino.
El argentino Reynaldo ‘Mostaza’ Merlo tomó la posta, pero no tuvo el tiempo necesario para obtener la clasificación.
En sus tres primeras presentaciones, el equipo de Merlo suma dos victorias y un empate (se mantiene invicto, con dos partidos fuera de casa). En la segunda etapa, comenzará otra historia.