El PF. De Santi dice que el plantel entendió que la “camiseta pesa”

Jairo Montaño camina sin rumbo fijo con las manos en la cintura, su mirada pide auxilio, escupe e intenta respirar por la boca y nariz. A pocos metros, Carlos Hidalgo arruga la cara, saca la lengua y se agacha, mientras con su brazo derecho seca el torrente de sudor que inunda su rostro.

Esta escena se repite todos los martes en la cancha alterna Sigifredo Chuchuca. Es el día más temido en la semana por los jugadores del Barcelona.
El argentino Reinaldo Merlo es el técnico del plantel, pero ese día el preparador físico Ricardo de Santi “manda” en el campo y su voz se escucha más fuerte que la de su compatriota.

“¡Muchachos!, no nos quedamos conversando. Se refrescan y siguen caminando; esto es para trabajar no para hacer vida social”, fue el grito enérgico de De Santi, quien con su rostro enrojecido, no por mal genio, sino por el fuerte sol, caminaba hacia el medio campo con su libreta de apuntes bajo el brazo.

Más de ocho vueltas al rededor de la cancha. Los futbolistas se esfuerzan por cumplir, otros como Luis Miguel Garcés no aguantan el trajín del extenuante trabajo físico de resistencia y se detiene. “Por qué parás Garcés, si lo volvés hacer te das toda la vuelta”, le indicó De Santi.

El lunes es el único día de descanso que tienen los amarillos, luego de jugar los partidos del campeonato nacional de fútbol, los fines de semana.

“El trabajo que hacemos los martes es netamente físico y que nos va a servir para todos los partidos, para eso hay que hacerlo bien, prepararse con mentalidad fuerte para llegar y aguantar en la liguilla”, comenta el atacante quiteño Pablo Palacios, uno de los pocos jugadores que no da muestras de cansancio en este tipo de prácticas.

Desde el 4 al 22 de junio pasado, Barcelona con su nuevo cuerpo técnico, realizó un trabajo físico como base para llegar al final del torneo sin problemas.

“Al no haber competencia es fundamental el trabajo porque se aumentó las cargas de trabajo, se hizo hincapié en lo que uno entiende que por poco que sea hay que mejorar”, cuenta el profesional rioplatense.

Considera importante la buena predisposición de los jugadores “porque a veces uno trabaja a doble jornada, incrementa las cargas y eso a veces fastidia, pero acá no ocurre, ellos soportan una buena carga de trabajo y saben que es para su beneficio”.

De Santi cuenta que no tuvo que hacer una evaluación física del plantel, ya que el anterior preparador Pablo Blanco, dejó un informe detallado.

Señala que el rendimiento de Barcelona en la altura en esta temporada ha sido bueno, pero que había que potenciarlo y mejorarlo también para el llano.

Pero De Santi añade que al margen de la parte física había algo adicional que hacerle notar al jugador. “Están jugando en un club importante, que la camiseta pesa, pero que a la vez tienen que estar preparados para la responsabilidad de esa camiseta. Lograr que vuelvan porque no pueden haberse olvidado de jugar al fútbol de un momento para otro, todo es un proceso, y los buenos resultados ayudan”.

Del cansancio, sus pupilos no pueden ni hablar. De Santi solo los observa y los invita a trabajar, como todos los martes. “Cada maestrito con su librito como dicen. Uno tiene su forma de trabajar, puedo ser exigente pero al mismo tiempo tengo buena relación con los jugadores o por lo menos intento…”

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