Llegaron los primeros refuerzos extranjeros para la segunda etapa
El Clásico del Astillero se comenzó a jugar ayer en el aeropuerto de Guayaquil, cuya actividad cotidiana se vio alterada con el arribo del arquero argentino Pablo Ariel Santillo y el volante uruguayo Mario Leguizamón, refuerzos de Barcelona y Emelec, respectivamente.
A las 13:14, por la puerta vip de la terminal aérea salió Santillo, ex jugador del Banfield. La mayor parte de los reporteros lo esperaba por el sitio donde suelen arribar los pasajeros que llegan del exterior. Cuando se conoció de su salida por otro lugar, los comunicadores se abalanzaron sobre él.
En principio, el acoso de los periodistas no le permitió salir del lugar. Luego de tres minutos lo logró. Caminaba y, como es común en estos casos, mencionaba su satisfacción por estar en su nuevo equipo. “En principio vengo por un año”, dijo Santillo.
Alguien gritó: “ya llegó el jugador de Emelec”, aparentemente con la intención de despejar el paso para el nuevo refuerzo “canario”. En medio del desorden, un aficionado criticó la labor de los dirigentes en referencia a las contrataciones. El directivo Eduardo Campuzano salió al frente, pero el incidente no llegó a mayores.
En la parte exterior del aeropuerto, el golero se detuvo para dialogar de manera más pausada. Mencionó que tomó la decisión de jugar en el Ídolo por las buenas referencias de sus compatriotas. Fue pedido por el técnico torero, Reinaldo “Mostaza” Merlo. Aseguró conocer a Marcelo Delgado, Marcos Mondaini y Rolando Zárate.
“No me sorprendió la propuesta. Para eso trabajo y me esfuerzo”, dijo con seguridad el guardameta argentino.
En lo referente a su estado físico, aseguró que acaba de realizar la pretemporada con su ex equipo. Santillo relató que jugó como titular los tres últimos partidos con Banfield. Luego ingresó a un auto y ayer por la tarde debió firmar el contrato que lo ligará con Barcelona. Ahora tendrá que hacer olvidar a Gastón Sessa.