Mondaini asegura estar en deuda con la fanaticada del Ídolo
El pasado 4 de junio, Marcos Mondaini dejó de ser “Diablo” y fue tan mortal que lloró de dolor e impotencia. Tenía solo siete minutos en cancha ante Espoli y abandonó el juego por un esguince en el tobillo izquierdo.
Ahora, 35 días después, está hecho un “Diablo” por volver a actuar con la blusa de Barcelona. Asegura estar “en deuda” con el club canario, ya que los números de su producción son pobres: tres goles en nueve partidos que jugó como titular.
Le agradece a Dios por su rápida y milagrosa recuperación de la lesión que desde el pasado martes le ha permitido volver a patear un balón.
“Estoy en deuda con el equipo, tengo para darle más. Para eso me contrataron y estoy seguro de que en este último semestre las cosas van a cambiar para que Barcelona pueda terminar el año siendo campeón; asumo ese compromiso”, indica.
Reconoce que con el ex técnico torero, Éver Almeida, “nunca fui titular”, pero de él no prefiere hablar y dice que “eso ya quedó en el pasado”.
Ahora ansía lograr la complicada clasificación a la liguilla este domingo ante Técnico Universitario.
Trota a paso lento junto con sus compañeros, pero cada vez que pasa junto a los balones su instinto de goleador lo empuja a estirar su pierna zurda y por lo menos rozar una pelota. Con esto calma su ansiedad por jugar.
Vuelve al tema de Almeida, pero lo termina de inmediato: “Para un equipo que quiere ser campeón debe haber un buen ambiente, un grupo fuerte. No sé si había química (con Almeida), pero su forma de trabajar del profesor fue diferente…”.
Mondaini asume la segunda etapa del torneo como una “revancha”. Es también un “desafío”, debido a que desea jugar desde el primer minuto y no volver a dejar su puesto.
“No tengo bronca ni desesperación, solo necesito esa confianza para poder hacer mis cosas y mantener una regularidad para cumplir con los hinchas de Barcelona”, explica.