Barcelona perdió ayer 1-3 ante Espoli en el Monumental para despedir al DT paraguayo.
“Vamos a decir que el único culpable de todo lo que ha pasado soy yo”. Más que una frase de justificación por la derrota de Barcelona ante Espoli por 1-3, ayer en el Monumental, fue la despedida del entrenador paraguayo Éver Hugo Almeida.
Almeida renunció al Ídolo tras perder en el Monumental ante Espoli
Entre gotas de orina, cerveza, saliva, agua e insultos se marchó de Barcelona el técnico Éver Almeida, en una noche de descalabros en el estadio Monumental donde el humilde pero combativo Espoli le puso la lápida al ciclo del estratega uruguayo-paraguayo.
Fue como una película repetida de lo que ocurrió el pasado 19 de enero. Y es que Almeida, tal como llegó se fue del club torero. En la presentación del plantel 2008, el Ídolo perdió 3-1 ante el colombiano Independiente Santa Fe, y anoche, en el último partido que dirigió, cayó por igual marcador.
Corrían 88 minutos cuando la preferencia del estadio Atahualpa estalló. Había que estar ahí para sentirlo.
La frustración de diez años sin jugar un torneo internacional se borró con el gol de Walter Calderón, luego de un centro de Luis Fernando Saritama.